No sé a vosotros, pero a mi me encanta jugar a las cartas. Pasar la tarde, despues de una buena comida con los amigos, jugando a las cartas en la sobremesa junto a un buen café, me encanta. Ya sea al mus; al tute, a la brisca, a la canasta, al chinchón, al cinquillo, al subastado; al poker; a las 41; a las siete y media; a la escoba, al julepe, … hay tantos y tantos juegos de cartas que seguro que hay alguno al que te encanta jugar.

Las cartas es uno de los juegos de mesa más practicados en el mundo y de los más antiguos. Según cuenta la leyenda, fueron inventadas en China por las mujeres de los harenes para matar el aburrimiento (sobre todo si son muchas). En el año 969, el emperador Mu-Tsung, de la dinastía Liao, denunció en público los naipes, imputándoles las desgracias acaecidas a la familia de Duke Ch’ien. Puede que la razón de esta leyenda sea la predisposición que las cartas ofrecen al juego; lo que las ha llevado a estar prohibidas de manera reiterada a lo largo de la historia. Así, por ejemplo, en 1387 Juan I de Castilla prohibió el juego de naipes en todos sus estados.

Eso sí, conviene advertir que este inofensivo juego entraña sus riesgos. En primer lugar las cartas pueden llegar a ser un juego adictivo y en segundo lugar, y esto si que puede ser bastante destructivo, esta jugar a las cartas apostando dinero. Claro está que no me refiero a jugar con dinero cuando las apuestas son pequeñas, en mi circulo de amistades cuando en alguna fiesta jugamos a las cartas con dinero siempre ponemos un tope máximo del orden de los dos euros, una ridiculez verdad? Pero hay que hacerlo así porque si no, lo que es un juego, un pasatiempos, puede llegar a convertirse en motivo de conflicto entre los amigos.

El juego de cartas e Internet: Probablemente habrás visto alguna vez en Internet alguno de los muchos anuncios de casinos de juego virtuales. Uno de los juegos que más se están extendiendo, sobre todo entre los jóvenes es el Poker. Según algunas estadísticas, más del 5% de jugadores de poker son adictos. La posibilidad que ofrece internet de jugar una partida de cartas a cualquier hora del día supone un handicap para luchar contra esta adicción. Además la localización de estos casinos en otros paises hace, en muchos casos, imposible someterlos a la legislación de terceros paises.

¿Cómo reconocer la adicción a las cartas? El síntoma más obvio es cuando gastamos en el juego todo el dinero del que disponemos. Cuando una persona no diferencia entre el dinero que puede destinar al juego (como a cualquier otra actividad de ocio) y el presupuesto familiar, necesita ayuda para salir de esa adicción. Lo peor es que una vez se es adicto, la persona recurre a cualquier medio para poder jugar y apostar lo que incluye pedir dinero prestado: Primero a amigos, familiares… y finalmente a prestamistas…

Quedas advertido: Cartas y dinero son una peligrosa combinación. Lo mejor es no tentar a la suerte (nunca mejor dicho)

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